La importancia de leer las condiciones generales de tu póliza.

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Cuando ZombiD, el zombi rockandrollero, recibió la póliza nueva del seguro de su moto, lo primero que hizo fue sacar la copia del “parte amistoso de accidentes”, juntarla con el recibo pagado y los papeles de la moto, convencido de que esto era suficiente. Y no. Había olvidado lo más importante: leer el condicionado general de su póliza, es decir, ese cuadernillo lleno de letras pequeñitas y párrafos larguísimos donde nos dicen qué tenemos cubierto y qué no.

ZombiD estaba muy contento porque su nueva póliza le había salido por un precio muy ajustado; tenía seguro y era barato, ¿qué más quería saber? Todos los seguros son iguales… O eso creía él, hasta que una noche en la que quiso ir al pub Carmilla´s y descubrió que su moto no arrancaba porque no tenía batería. No tenía pinzas para cargarla, pero no era grave, podía llamar a la grúa y se la llevarían a un taller donde cargarla otra vez. Pero al llamar al seguro, se llevó una desagradable sorpresa: la grúa no le cubría si estaba en su cripta, sólo le cubrían si estaba a más de 25 kms. de ella. Sí, a él se le quedó la misma cara. Ligeramente malhumorado (vamos, que estrelló el teléfono contra la pared, reventó el aparato, hizo un agujero en el muro del cementerio y el sepulturero todavía estará corriendo), fue a revisar el condicionado general de su póliza. Tuvo que poner patas arriba toda su cripta porque no recordaba dónde lo había dejado. Cuando por fin apareció, debajo de 78 discos, lo revisó, y, en efecto, allí estaba la exclusión que rezaba que la asistencia en viaje (o sea, la grúa), sólo era efectiva a partir de una distancia de 25 kms. (15 en las islas) del domicilio del asegurado. ZombiD se dio tal guantazo en la frente que le tembló el tupé, ¡¿cómo no lo miró antes?!

Escarmentado, ZombiD decidió que para la renovación, se cambiaría de compañía, pero esta vez, no lo haría a lo loco y guiándose sólo por el precio, sino que se asesoraría por profesionales. “¿SegurosB-rocker” ¡Estos son buenos!”, se dijo, y nos consultó. Pudo ver varios precios, diferentes coberturas y elegir aquélla que en calidad-precio mejor se ajustaba a él.

Moraleja: “las condiciones son muy espesas, pero si las lees, evitarás sorpresas”.

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