Lo que debes saber sobre la huella digital.

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Mi madre suele contarme que, en su niñez, era muy común eso de que las familias ahorrasen para el entierro, al punto que no pocas personas se privaban hasta de comer, a cambio de que, en su última hora, pudieran tener un entierro pomposo que dejase al barrio con la boca abierta… hoy día, gracias a la generalización de los seguros de decesos, esto ya no sucede y uno puede ahorrar para gastarlo en vida, pero como los tiempos cambian y las ciencias adelantan que es una barbaridad (que diría D. Hilarión), los seguros de decesos nos ofrecen otros servicios muy útiles como el llamado final y supresión de la vida digital.

¿Qué es la vida digital? La vida digital es nuestra presencia en Internet en general y en las redes sociales en particular. Antes, hace apenas diez años, uno entraba en la Red poco menos que para consultar cosas específicas, participar en diversos foros y quizá chatear, y por lo tanto, la vida digital era escasa y su huella, casi nula. Una persona podía navegar durante horas sin dejar su identidad en casi ningún sitio, pero hoy día, que hasta mi hámster tiene Facebook y opera en divisas en su banco por Internet, la vida digital sí deja huella. Quien más, quien menos, tiene un blog, una cuenta bancaria que consulta por la Red, es socio de determinados servicios (de coste o no) que sólo se disfrutan on-line, etc.

¿Qué es la supresión de la huella digital? Cuando una persona fallece, todos esos servicios de Internet, es preciso desactivarlos para evitar que sigan generando coste a los herederos, o que puedan ser usados de forma fraudulenta, difamatoria… La eliminación de todos los servicios y cuentas de identidad de Internet, es la supresión de la huella digital, el “rastro” digamos, que hemos dejado de nuestra presencia en la Red, y ya hay compañías de seguros (Fiatc es una de ellas) que incluyen este servicio en su seguro de decesos para que nosotros no tengamos que preocuparnos de ello, ni dejemos a nadie esa preocupación.

Nota curiosa: los servicios de compra de archivos musicales como iTunes, son heredables. Hasta hace muy poco, la cuenta se extinguía con la vida del comprador y con ella, toda la música comprada, pero un conocido actor y cantante de blues pleiteó con la compañía de la manzana para poder dejar a sus hijas en su testamento la colección de música que había comprado a lo largo de los años, y ganó, lo que sentó el precedente que los hace heredables.

Os doy una pista de quién se trató: cuando ganó el pleito, dijo “Yippi kai yei, hijo de…” bueno, y lo que sigue.

 

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