Los autónomos también enferman.

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“Los estudiantes que se pagan sus propios estudios, nunca suspenden”, “Cuando tienes hambre de verdad, no hay nada que no te guste” o “Aquellos que ordenan la casa, nunca pierden nada”, son frases que parecen ser del mismo autor. A ellas, hay que añadir “Los autónomos jamás enferman”.

Desgraciadamente, todos sabemos que aunque uno se pague los estudios, puede abarcar más de lo que puede, o tener un mal día; y sí, los autónomos, por más que les moleste, también enferman.

Benito tiene una pequeña tienda de fontanería, es su propio jefe y es tan pequeña que no alcanza a emplear a nadie, sólo está él. Un día, acompaña a su hijo al partido de fútbol y cae una tormenta que a los jugadores les hubiera valido más nadar que correr; al estar el suelo tan resbaladizo, Benito, al volver al coche se escurre, y su pierna se dobla por donde no debe. Y lo peor es que Benito, en meses, no podrá trabajar, no ingresa dinero, pero él tiene que pagar igualmente a sus proveedores, sus facturas, su seguro… ¡Huy, es cierto; su seguro!

Benito llama apresuradamente a su correduría (¡qué bien que tiene la póliza en SegurosBroker, donde le atienden con una llamada a un número gratuito), y allí le dicen que ese servicio suplementario llamado “seguro de accidentes” que contrató en su póliza de comercio, que puso al máximo y que pensó que nunca le sería útil, resulta que le garantiza que puede quedarse en la cama el tiempo que sea preciso y le pagan una cantidad. Benito no deja de pensar qué bien hizo contratándolo, al pensar quién se hubiera hecho cargo de todo en caso de no poder trabajar durante quién sabe cuánto, o si hubiera tenido forzosamente que atender la tienda llevando muletas.

En Segurosbroker tenemos todos los seguros y te asesoramos para que elijas el mejor.

 

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