Seguro a terceros con lunas.

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“¡Ay, infelice…!” Así se lamentaba Ramón el otro día, cuando llamó a su seguro

para decir que se le había roto uno de los espejos retrovisores del  coche, entonces se enteró que esa rotura no entraba en el seguro que tenía contratado que era “terceros con lunas”.

Vistas así las cosas, Ramón llegó a la peregrina conclusión de que los seguros no cubren nada y publicó en su blog una larga exposición titulada “Los seguros son sueños”.

¿Tiene razón Ramón? Rotundamente no. Lo único que le sucede, es que no sabe qué tiene cubierto en su póliza. Un seguro a terceros con lunas, cubre los daños a terceros y las lunas (¡no los cristales!) del vehículo. Es decir, las ventanillas y los parabrisas trasero y delantero, pero el resto de cristales del vehículo, como los espejos retrovisores, no están cubiertos, igual que no lo están los faros, aunque sean de cristal.

Esto es algo que sucede muchas veces; no hay que “pensar” que tenemos algo cubierto, sino que debemos saberlo con seguridad. ¿Compramos un pantalón sin verlo, pensando que va a ser de nuestra talla, o que va a ser de nuestro color favorito? No, claro que no… pues tampoco debemos contratar un seguro sin saber con exactitud qué va a cubrirnos. Si queremos una cobertura específica, debemos hacérselo saber a la persona que nos prepara nuestro seguro, y ella nos dirá si pueden dárnosla.

¿Qué hemos de hacer? Para no perder tiempo peregrinando por las compañías y quemándonos las cejas leyendo coberturas, lo más juicioso es contactar con SegurosBroker; nosotros podemos comprobar entre muchas compañías a la vez, y decirte exactamente qué cobertura te cubrirá lo que quieres a cambio del precio más competitivo. Estaremos encantados de resolver cualquier duda en el 91.48929.04.

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